(Dos en un día, esto es una clara excepción)
Es verano.
Mis veranos de niño siempre estaban relacionados con el agua. Vivía en el agua. Sólo salía durante las dos famosas horas de digestión. Mis inviernos
también estaban un poco relacionados con el agua. Soy gallego.
Ahora ya no es así, al menos no tanto. Mis veranos ya no son de agua porque ahora soy mayor y ya no tengo tres meses para estar en el agua. Además ahora me cuesta soportar las
frías aguas gallegas. Creo que llevo demasiado tiempo viviendo en el
Mediterráneo.
El caso es que mis veranos ya no son de agua. Son mas bien de terraza, de cerveza, de llegar tarde al trabajo y de esperar a que pase el día. Mis veranos son de comidas de domingo, de algún día en la playa, de alguna noche en la calle y de horas muertas en la redacción. Y de viajes de trabajo que, en contra de lo que algunos piensan, sí son de trabajo.
Después de la final de la
Eurocopa, tengo la
pretemporada del
Barça en Escocia y luego los Juegos Olímpicos en
Pekín. Insisto, es trabajo. Un trabajo bonito y que me gusta (la mayoría de los días), pero trabajo al fin y al cabo. (Por si alguno/a le interesa, en unos juegos olímpicos se trabaja una media de 12 horas diarias durante 17 días.
También es verdad que en el '
stage' del
Barça espero trabajar 4 horas al día. Equilibrio
kármico.)
También tengo vacaciones. Sólo faltaría. Septiembre será mi mes. Ver a la familia lejana, algún viaje, unos días en la playa... No sé si me dará tiempo a hacer todo lo que quiero hacer. Uf, que
estrés.
JJ.OO. Atenas 2004